//
inicio

Última Entrada.

¿Relájate y vota útil? Va a ser que no…

¿Relájate y vota útil? Va a ser que no…

(Este post fue publicado en Medium un par de horas antes que aquí).

Mi querido suegro me insiste en que en las elecciones de esta semana debo cambiar mi voto, para seguir la consigna de Rajoy y agrupar el voto “moderado” de la manera más útil. Creo que no voy a hacerlo, y este es mi intento de explicar porqué.

¿Porqué no?

De entrada, no soy moderado. Creo que este país necesita una bofetada que haga caer las capas de mugre acumulada a las que ya nos hemos acostumbrado. Unas capas que empiezan a fosilizarnos. Y que el señor Rajoy aplica esmeradamente, pintando de normal cosas inaceptables. No puedo votar PP porque, aunque dentro de ese partido hay gente con la mejor voluntad y la mayor capacidad, en estos momentos es parte del problema.

Lo es por demasiadas razones. Una es que no están dispuestos a cambiar nada serio en el modo en que se hacen las cosas en este país, desde los detalles (leyes de contratación pública que permiten el abuso de los pliegos de “menor cuantía” y niegan el recurso en los de “por invitación”) hasta un sistema de reparto de los poderes que pone la sociedad en manos de quien dirige los partidos o un sector público al servicio de sus propios empleados… y no hablemos de crear una sociedad más justa y equitativa.

¿Votar a Sánchez?

El candidato del PSOE tiene un buen directo, siempre y cuando no haya debate. Porque debate de pena, no sabe hacerlo sin faltar ni aguanta los ataques. Pero eso no es importante. Lo importante es que el PSOE, lleno también de gente con la mejor voluntad, tiene las soluciones equivocadas.

Para resolver los problemas de un Estado que no tiene dinero para pagar la Sanidad pública y que recorta servicios donde puede, propone crear 200.000 puestos de trabajo a cuenta del contribuyente. Eso es no enterarse de nada. Primero, porque en mi experiencia ya sobran un porcentaje serio (opinable, pero desde luego significativo) de los empleados públicos. Y segundo, porque esos empleos son la causa de los recortes en los servicios sociales: cuando hay que recortar gastos en este país, se puede tocar todo menos los puestos de trabajo público sobrantes. Y como hay que reducir, se acaba cortando por donde duele a la población más necesitada, en lugar de por donde las administraciones acumulan grasa.

Y sobre subir el salario mínimo todo lo posible… otra idea que suena bien pero es un suicidio para los trabajadores menos cualificados. Porque la oferta de empleo depende de que sea rentable, y si no puedes contratar a alguien por un salario que haga que te compense… no lo haces. Y como necesitas gente, y la gente necesita curro, acaban currando en B o (casi peor) empujados a convertirse en autónomos, donde cobran la misma porquería y encima no tienen derecho a paro ni a casi nada.

Además, votar PSOE es un riesgo serio. Por un lado, no sabrían cómo justificar apoyar a la lista más votada (PP) y por otro Sánchez no puede apoyar a Podemos a estas alturas. Tampoco puede gobernar con el apoyo de unos o de otros (el primero no lo ofrece y el segundo le fagocitaría). El único modo de que el PSOE gobierne ahora mismo es que no sea el mismo PSOE que se presenta a las elecciones.

¿Votar a Podemos?

Iglesias y su gente son demasiado buenos en su trabajo. Presentan un análisis de la sociedad y sus problemas diferente a cada audiencia. Tienen razón en mucho de lo que detectan y otros ignoran (desigualdad, precariedad, amiguismo) pero su análisis de causas y sus recetas para corregirlo son tan erróneas que sorprende que alguien las tome en serio. Pero las toman. Porque no hay nadie sensato que no vea que tienen razón en los síntomas que denuncian. Y con ese anzuelo están llevando al huerto a millones de votantes que no se han parado a analizar el resto de lo que dicen y hacen.

Sobre sus ideas acerca del salario mínimo ya hemos hablado en el apartado del PSOE; en el caso de Podemos es peor, porque lo acabarían doblando, haciendo que la mitad de España fuera incontratable. Señores de Podemos, la forma de subir los sueldos no es duplicar el salario mínimo, es aumentar la oferta: hacer que a las empresas les compense contratar, y por ello estén dispuestas a subir los sueldos hasta donde aguante el negocio. El resto es fantasía, de la que acaba con el empleo.

Pero las recetas económicas de un partido que “confluye” con los comunistas no iban a ser realistas nunca. Lo que realmente hace que Podemos me resulte invotable no es eso. Es que Iglesias y su equipo están dispuestos a cualquier cosa para llegar al poder. Están dispuestos a aliarse con quien sea, incluyendo el PNV (derecha clara) y Bildu en Navarra. Están dispuestos a dejarse financiar por dictadores venezolanos y teócratas iraníes, siempre que no vulnere claramente la legalidad (si no es ilegal no es malo, ¿cierto, Pablo?). Están dispuestos a bordear o saltarse la legalidad apadrinando acoso personal a quien no comulga con ellos (“escraches” o manifestaciones a domicilio, intimidando a las personas y a sus familias). Nadie que sea demócrata puede ignorar que Podemos es sectario: no respeta el derecho a tener una opinión distinta de la suya, y tolera el acoso y la agresión (no sólo verbal: ver sus socios de Bildu o las aventuras “antisistema” de sus diputadas) a los que mantienen lo contrario.

¿Votar a Bildu / antisistemas?

Si el sistema está tan mal, igual hay que reventarlo. Igual, pero no, gracias. Porque una cosa es que haya que sacudir el árbol para que caiga la fruta podrida, y otra es que haya que talarlo para que se calienten gentes como Bildu y otros parecidos.

El problema de estos partidos, cuando se les puede llamar partidos, es que son aún más sectarios que Podemos, y encima “revolucionarios” (Podemos al menos disimula y habla de socialdemocracia ante el gran público). Es decir, siguen la ley sólo cuando no tienen más remedio y les conviene. Si no les conviene, se la saltan, ya sea llamando a la desobediencia, okupando, jugando con las banderas, o agrediendo a quienes les molestan (esta semana, agresión a un atleta que llevaba la bandera española en un maratón en Pamplona… una ciudad que vota mayoritariamente español y navarro, pero donde Bildu controla las instituciones). O intentando forzar la conversión de escuelas al idioma de su elección, en lugar del que quieren las familias que las usan.

No, me temo que no estoy dispuesto a votar a personas que creen que hay que cambiar la sociedad sin tener en cuenta lo que piensa la sociedad, usando los medios que hagan falta. Totalitarios que saben cómo debe pensar cada uno, y se ofenden cuando no es así. No les votaría ni aunque estuviera de acuerdo con las ideas que defienden.

¿Qué nos queda?

Nos queda votar en conciencia. Votar al único partido (con la posible excepción de Unió en Cataluña) que se deja.

Ciudadanos ha demostrado que es capaz de dejar gobernar a gente con otras ideas, siempre y cuando las cosas esenciales se respeten: Andalucía y Madrid son dos comunidades en las que se está limpiando la corrupción y gobierna la lista más votada, aunque no haya tenido mayoría absoluta.

Ciudadanos no propone imposibilidades matemáticas que a todos nos gustaría ver (sueldos más altos para todos, empleo creado al instante) pero que no podemos pagar. Porque esas cosas hay que pagarlas. Propone medidas económicas sensatas, sin más, que permitan al mercado mejorar y conseguir lo mismo. Lo que, visto el percal, no es poca diferencia.

Ciudadanos propone reformar la forma en que se gobierna la sociedad, empezando el trabajo por los cimientos. Porque no podemos esperar paredes rectas cuando el aparejador es ciego y el albañil cobra por alargar la obra. Necesitamos instituciones limpias y simplificadas, leyes claras y códigos sin excepciones. Habitaciones bien hechas sin rincones en los que se pueda esconder la corrupción. La única forma de el resultado salga bien es asegurar que lo diseñamos con la cabeza, y con los dos ojos abiertos. Este país está lleno de intereses creados, desde partidos autonómicos a sindicatos de toda la vida, e incluyendo antisistemas “de la familia” (vasca o catalana, principalmente) que reciben financiación pública. Hay que limpiar la casa.

¿Y los fueros?

En Navarra, Ciudadanos ha tropezado con unas declaraciones sobre los fueros y una zancadilla muy bien puesta por parte de algunos medios de comunicación. Les han puesto la etiqueta de que están “contra los fueros”, algo que los navarros aprecian probablemente más que a Osasuna.

Los fueros son una realidad histórica que se apoya en cuatro guerras civiles (contando las carlistadas, que algunos olvidan). Están ahí, como las montañas, y tienen su gracia si uno cree en el principio de subsidiariedad (muy sano). Lo que Ciudadanos, y creo que cualquiera, defiende, no es que sobren. Es que no pueden interferir en la igualdad fundamental de los españoles en derechos esenciales. Los derechos esenciales no son todos. Y la buena noticia es que los fueros apenas interfieren en los que no lo son (la presión fiscal es opinable y además poco relevante, el derecho a desheredar a los hijos o que los matrimonios no sean normalmente en gananciales es curioso pero no esencial… y suma y sigue). Unos fueros bien llevados, en manos de quien no quiera usarlos para separar Navarra, son una buena idea. Pero sobre todo son, a secas. Opinar si sobran es como opinar sobre los Pirineos.

¿Y Cataluña?

Ciudadanos se opone a que se celebre el referéndum independentista, tal como lo plantean los independentistas. A diferencia del PP, no habla de defender la unidad de España porque sí, sino porque entienden que una decisión de ese tipo debe tomarse con el acuerdo de todos los afectados, que son todos los españoles y no sólo los ciudadanos de Cataluña.

Ninguna frontera es sagrada. Pero decisiones como la que se plantea hay que tomarlas de otra manera. La posición de Ciudadanos, en este sentido, me parece muy sensata, cuando la alternativa es la “unidad de destino” de unos o el “con un 51% de los que se molesten en votar en la región me vale para cambiar el país” de otros. A mí siempre me ha gustado la idea de una ley orgánica a la canadiense que regule estas cosas de modo aceptable para todos.

¿En conclusión?

Querido suegro, como te decía… lo siento, pero el único voto que me parece útil en este momento es el de Ciudadanos. Con opción a escaño o no. Te ha salido el yerno naranjito.

Mirando a la grada...

  • No se asusten, señoras y caballeros: estoy dando la vuelta al diseño del blog, que ya estaba harto de su aspecto. Con un poco de suerte, al final quedará mejor.