//
now reading...
Español, Gestión e innovación, Política

La edad de la innovación: no hace falta ser tan joven

Vivimos en un país en el que la prejubilación aún es casi una tradición. Ser mayor de 50 hace peligroso quedarse sin trabajo. Y ser mayor de 30 (la edad oficial en la que se deja de ser “joven”) te deja fuera de la mitad de las iniciativas públicas (o privadas) dedicadas a fomentar emprendedores. Con frecuencia se asume (y se pone por escrito) que para innovar hay que ser joven, y que los mayores no sólo no saben sino que no pueden romper moldes. Fíjate en Zuckerberg.

Durante la primera burbuja puntocom hubo otra fase de adoración de la juventud, en la que una idea y una cantidad no excesiva de años eran casi suficientes para provocar entusiasmo, y no era raro encontrarse jovencitos dando órdenes a sus mayores. La reacción (cuando pinchó la burbuja) no sólo acabó con la moda de ir sin corbata a la oficina, sino con los puestos de trabajo de buena parte de los “high flyers” de la época. Los que no se habían hecho ricos… nos volvimos a poner la corbata.

Hoy, como decíamos, es demasiado frecuente ver juntas las ideas de innovación, emprendimiento y juventud. Y no son ni remotamente sinónimos. Un artículo del Huffington Post, probablemente el mejor medio online sobre la materia (edad de la fundadora: 57 años) comenta la investigación de la Fundación Kauffman sobre la creación y supervivencia de empresas, y la correlación con las edades de fundación. El análisis gráfico de los datos es para no perdérselo.

Hay unas cuantas cosas resaltables. La primera y principal es que los menores de 35 representan una parte minoritaria de los nuevos negocios creados. La segunda (y quizá no menos importante) es que en el mercado estadounidense, los negocios iniciados por personas mayores de 55 años ya pasan del 22%. Gente que en lugar de jubilarse decide usar su experiencia para asegurarse unos años más de ocupación rentable.

Esto no debería sorprender a nadie que se pare a pensarlo. Tener una idea no es lo mismo que tener la capacidad y los conocimientos para transformarla en procesos de negocio, redes de distribución, y resultados. Steve Jobs empezó Apple muy joven, rompió moldes y acabó en la calle… pero su auténtica revolución (iMac, iPod, iPhone, iPad, y sobre todo iTunes) llegó pasados los 45 años, cuando había tenido ocasión de rodarse y aprender en la adversidad con Pixar y NeXT. Ben Franklin descubrió la electricidad a los 46 e inventó las lentes bifocales con más de 60 años. Sam Walton lanzó Wal-Mart, el gigante de la distribución, con más de 40. Ray Kroc convirtió McDonalds en una cadena con más de 50 años. David Ogilvy no empezó a trabajar en publicidad hasta los treinta y tantos. Mark Pinkus fundó Zynga con 41. Y eso son sólo ejemplos sacados de la web.

En la misma línea, Vivek Wadhwa publicó en el 2009 un estudio de más de 500 empresas estadounidenses de tecnología con más de un millón de dólares de ventas, en el que se concluía que la edad media de los fundadores de empresas que han demostrado ser viables era de 39 años. Y había dos veces más fundadores con éxito de más de 50 años que de menos de 25… y dos veces más fundadores mayores de 60 años que menores de 20.

Zuckerber es real, pero es la excepción a la regla. Fundar y hacer viable un negocio es una tarea que se beneficia de la experiencia. Por no mencionar que hay áreas en las que obligatoriamente la requiere: todas aquellas en las que la especialización en el conocimiento exige (digamos) un doctorado y pico.

En conclusión

En el “Año Europeo del Envejecimiento Activo” es importante recordar que esas capacidades y conocimientos que estamos intentando aparcar con prejubilaciones, o mandar de turismo barato, son precisamente los que hacen falta para trasladar una idea al mundo real y convertirla en un negocio viable. En el año en que todos pensamos en la viabilidad del sistema de pensiones, hay que recordar que el autoempleo no es sólo para recién licenciados.

Y sin ir tan lejos, sería interesante que las instituciones responsables (públicas y privadas) no se dejaran cegar por la publicidad. Una cosa es que el márketing exalte la juventud y cree modas al respecto. Otra cosa es que los decisores pierdan de vista cuales son los segmentos demográficos que realmente están en disposición de crear empleo. No sólo los (más) jóvenes pueden estar sobradamente preparados.

Comentarios

Un comentario en “La edad de la innovación: no hace falta ser tan joven

  1. Así es. No hay edad para tener una buena idea y hacerla brillar.

    Publicado por toefl en guayaquil | julio 13, 2012, 10:24 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: