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Español, Gestión e innovación, Política, Vida

Cómo se hizo la burbuja inmobiliaria (testigo directo)

Hace unos días leía a Enrique Díaz Moreno en Diario de Navarra pidiendo que la solución del caos financiero no se de por acabada sin pedir responsabilidades. Y hace unos más, escuché a uno conocido decir que él era “un pobre bancario, no un banquero” y por tanto no responsable del desastre.

A lo largo de quince años y pico de consultoría me he tropezado con varias cosas que han acabado en las noticias. Permítanme que les cuente una historia, no sobre tipos de interés y bancos de España (que son ciertas) sino sobre cómo, realmente, se generó la burbuja en este país.

Hace no demasiados años, en pleno boom inmobiliario, me encargaron llevar un proyecto para una filial de una gran caja de ahorros. La idea era documentar y mejorar sus procesos de riesgos (una de mis especialidades en aquellos tiempos). La filial se dedicaba a “financiación” sin las limitaciones de ser una caja o banco. Concedía préstamos, desde consumo a hipotecarios, con dinero puesto por la caja. Y ya me perdonarán que no cite nombres, pero sería terminar de romper la confidencialidad.

Me encontré con una organización en la que los productos los parían los directores comerciales (condiciones, plazos, extras, comisiones de generación) sin intervención del director de riesgos, con el agravante de que ese papel estaba sin cubrir desde mucho antes, y siguió sin cubrir mucho más tiempo.

Una organización en la que los datos de los clientes sobre sus empleos e ingresos no se verificaban (otras entidades parecidas con las que he trabajado no dejan piedra sin levantar, llamando al trabajo para empezar), y se llegaban a cerrar operaciones sin contar con toda la documentación (incluyendo la declaración del IRPF). Algo básico, como verificar que la cuota mensual no era un porcentaje excesivo de los ingresos familiares, no se hacía.

¿Sorprende si digo que les gustaba muchísimo financiar por encima del 100% del valor tasado? No creo.

Lógicamente, servidor de ustedes presentó un informe con todo ésto al consejo de dirección a la primera oportunidad que tuvo. ¿Cual fue la reacción de los gestores?

Primero, cancelaron el proyecto ipso facto. Felicitaron al equipo pero dijeron que iban a seguir desarrollándolo internamente.

Segundo, me vetaron personalmente en proyectos para la entidad o la caja matriz (que era accionista de la empresa donde yo trabajaba entonces, por cierto). De esa me enteré meses después. Fue la responsable de organización y calidad en persona, que supervisaba el proyecto de la filial.

Siembra vientos…

Aquella organización quebró, llevándose por delante docenas de empleos, esencialmente de trabajadores de call center mal pagados. Esos eran “bancarios inocentes”.

Los directivos, incluyendo aquellos cuyos ingresos dependían de las comisiones que se estaban autoadjudicando por vender productos infumables (incobrables, abusivos) volvieron en su mayoría a la caja.

Los directivos de la caja que dejaron que sucediera ésto (y empezaron por crear un vehículo así para dar préstamos sin las restricciones que tenía la matriz)… siguieron en la caja durante mucho tiempo.

Años después, la caja fue obligada a fusionarse y luego intervenida. Las hipotecas de su filial habían sido traspasadas a su activo.

No quiero ni saber la proporción de sus clientes que estarán con el agua al cuello después de meterse en hipotecas sobredimensionadas, con ingresos inadecuados, y no menciono los tipos porque no había mucha diferencia.

Como ya se ha dicho, la mayoría de los desahucios de estos días son cosa de las entidades intervenidas, las que tienen montañas de clientes que no pueden pagar: las que no llevaron una política de control del riesgo seria, sino que se dejaron llevar por las ganas de generar comisiones de algunos directivos.

En conclusión

La responsabilidad del desastre crediticio español no es del euro ni del Banco de España (aunque lo pusieron fácil). No es lo mismo inducir que hacer. La responsabilidad es del conjunto de directivos de entidades financieras que, sabiendo que no debían, sabiendo que jugaban con el balance de la entidad, porque estaban criando impagados seguros (y con el futuro de sus clientes, a los que estaban atrapando en obligaciones incumplibles),  concedieron préstamos en condiciones que parecen increíbles a cualquier persona medianamente prudente, por no mencionar un gestor bancario tradicional.

Para el ciudadano de a pie, parecía que regalaban el dinero. Y muchos, riéndose, se creyeron que hay duros a cuatro pesetas y contrataron lo que ahora les está ahogando.

¿Viviendo por encima de nuestras posibilidades? No. Lo que hemos tenido es una abundancia de gestores irresponsables (o profundamente incompetentes) y nadie que les parara los pies en diez años. Y ahora encima parece que se van a ir de rositas.

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  1. Pingback: Bancos con exceso de liquidez | eme ká eme - marzo 2, 2013

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